miércoles, 26 de noviembre de 2014

Agradecidos por lo que no agradecemos


Quiero llamar tu atención a ciertos aspectos por los que debemos estar agradecidos, ya que estos no cambiarán:
Dar gracias….por el sacrifico de Jesucristo (1 Pedro 3:18). La necesidad de nuestra salvación incluye la necesidad de la cruz. En el calvario, Cristo murió por nuestros pecados y murió en nuestro lugar. Su sacrificio tiene un carácter sustitutivo.

Dar gracias…por el perdón de nuestros pecados (Hechos 13:38). En virtud de este sacrificio, hemos sido perdonados, y aun podemos recibir el perdón de los pecados que cometemos como creyentes.

Dar gracias…porque tenemos acceso a Dios (Hebreos 4:16). Hoy en día, los creyentes tenemos la posibilidad de adorar en la presencia del Señor y gozar de una estrecha comunión con Él. Incluso, podemos acercarnos a Dios en oración con la certeza de que nos oye.

Dar gracias…porque nada nos separa de Su amor. (Romanos 8:35-39).  En la vida vamos a experimentar distintas situaciones, pero tenemos la certeza de que ninguna de las aflicciones de esta tierra nos pueden separar del amor de Dios.

Dar gracias…por nuestra esperanza eterna (Juan 3:16). El regalo de la salvación, se consuma con nuestra entrada en los cielos. Los creyentes hemos recibido la vida eterna y por lo tanto viviremos con el Señor para siempre.


Todos los días recordemos dar gracias por los beneficios que usualmente no damos gracias.


Extraído de: Agradecidos por lo que no agradecemos.

martes, 18 de noviembre de 2014

Verdades Que Necesitas Saber Sobre la Adulación

 “La lengua mentirosa odia a sus víctimas, la boca aduladora causa la ruina”

Mucho se habla de ignorar las críticas, pero poco se habla de tener cuidado con las personas que nos adulan.

Esto es importante porque es triste ver que en muchos círculos cristianos hay líderes que solo se rodean de aduladores, y personas que adulan para llegar a “posiciones” altas.

¡Eso no refleja el amor de Dios!

“Los ministros del evangelio deberían ser hombres que no se vean fácilmente afectados por los halagos y las críticas” — Martin Lutero.

Creo que una de las cosas que más puede dañar a un cristiano, es la compañía de aduladores, o como decimos en Venezuela, “chupadores de medias”. Los aduladores pueden hacernos daño al acariciar nuestro ego y con frecuencia son mayores enemigos que los críticos.

Estas son tres verdades sobre los aduladores que debemos tener presentes:

1. Motivar NO es adular

Muchas personas en un sentido práctico tienden a confundir la adulación y la motivación,  eso está mal y es propio de quien tiene serios problemas de orgullo: cuando alguien le  halaga  desmedidamente, se deleita y lo considera una simple felicitación que “merece”, un incentivo para seguir adelante.

Necesitamos orar por sabiduría para saber cuándo alguien quiere lo mejor para nosotros o simplemente nos besa los zapatos.

Es valioso saber que motivar es diferente a adular. La motivación es buena y es bueno tener amigos motivadores.

El motivador no solo te felicita cuando haces algo bien, sino que también te invita a dar lo mejor de ti, a siempre seguir creciendo y a aprender de tus errores… y para eso a veces te confronta.

En la Biblia podemos ver a Jesús motivar y felicitar… pero nunca adular.

De hecho, en la Palabra de Dios podemos leer que el apóstol Pablo nunca usó palabras lisonjeras para discipular a las personas o predicar, lo cual es algo muy distinto a lo que hace mucha gente hoy (1 Tesalonicenses 2:5).

Esta verdad tiene que ver con la siguiente.

2. Alguien que adula es alguien que no ama

“Los aduladores parecen amigos tanto como los lobos parecen perros”
— George Chapman


Aquí va una advertencia: Si eres líder y las personas a tu cargo nunca están en desacuerdo contigo, es posible que estés rodeado de aduladores (en vez de motivadores) o seas muy orgulloso y sueles reaccionar mal cuando alguien te critica con amor, y por eso no te confrontan cuando es necesario.

“Alguien que adula es alguien que no ama”

Alguien que adula es alguien que no ama y que fomenta más orgullo en la persona que halaga. Alguien que ama siempre dice la verdad, como Jesús.

Por lo general, alguien que adula quiere un beneficio egoísta de la persona que exalta y ese tipo de interés es incompatible con el amor. La Palabra enseña que las personas que quieren algo de los demás con motivos incorrectos, tienden a elogiar y usar palabras fingidas (2 Pedro 2:3)

La adulación es elogiar con intenciones que no agradan realmente a Dios y eso es algo que podemos aprender en la Biblia. Jesús nos enseña que debemos ser directos con los aduladores para enseñarles que lo que hacen está mal (Mateo 22:15-18).

3. Rodearte de personas aduladoras es rechazar a Jesús

“La adulación es una falsa moneda que empobrece al que la recibe”
— Anónimo.


Cuando conoces realmente el amor, no dependes de los comentarios de las personas para ser feliz porque el amor de Dios llena tu vida (Gálatas 1:10).

Y cuando conoces lo que es el evangelio, no te rodeas de aduladores, sino de motivadores y amigos honestos, que te confrontarán cuando sea necesario porque deseas hacer las cosas bien para la Gloria de Dios.

Esto es algo que está muy relacionado con 2 Timoteo 4:3-4:

Así como muchas personas se amontonan detrás de falsos maestros que solo predican lo que ellas quieren oír en vez de lo que necesitan realmente oír (la verdad), quienes necesitan ser exaltados hacen lo mismo.

Quienes se rodean de aduladores suelen enojarse con personas íntegras y sinceras.

Recuerda:
“Cae mejor el que sabe reprender que el que sólo sabe lisonjear”


Es mi oración que Dios nos conceda sabiduría para lidiar con la adulación y sabernos rodear de personas que en verdad nos amen.




jueves, 13 de noviembre de 2014

3 Razones por las que NO deberías tratar de atar a satanás.


La guerra espiritual es real. Puede no salir en las noticias; pero debería. Pablo lo admite en Efesios 6:12, "Porque nuestra lucha no es contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los poderes (gobernantes) de este mundo de tinieblas, contra las fuerzas espirituales de maldad en las regiones celestes".
Sin embargo, las armas de esta guerra son a menudo malentendidas de alguna forma. En algunos círculos de iglesias, por ejemplo, es común escuchar a pastores y su gente hablar de "atar a Satanás" o "renunciar a la presencia del diablo" o muestras similares de confianza.
Aquí hay tres razones por las que creo que esto es un error.

1. Satanás (muy probablemente) no está cerca.

Hay una paranoia perniciosa que se respira en las iglesias hoy en día: la gente piensa que Satanás puede oírlos hablar. Algunas personas inconscientemente incluyen en el curriculum de Satanás los atributos únicos de Dios: su omnisciencia y omnipresencia. Sí, Satanás ciertamente está deambulando (1 Pedro 5:8), pero está limitado a un lugar a la vez. Él no puede leer tu mente, y tampoco "para las orejas" cuando escucha su nombre mencionado en tus oraciones.
Escuché un pastor que estaba orando a Dios, y en un desliz ¡comenzó a dirigirse a Satanás! "Señor oramos contra las fuerzas del mal en este lugar hoy, y Satanás te atamos en el nombre de Jesús, denunciamos tus esfuerzos de distraernos jugando con el proyector de PowerPoint otra vez, y reprendemos tu presencia aquí hoy. ¡No eres bienvenido aquí!".
Primero, los cristianos debemos orar a Dios, no a Satanás (aun cuando lo que estemos diciendo sea para irritarlo). Segundo, dudo que Satanás esté merodeando por tu iglesia de todos modos. Así que a menos que tenga demonios grabando nuestras oraciones y luego enviándole el transcrito por correo, Satanás tendría que estar en la habitación.
Como entiendo los conceptos básicos de la gestión del tiempo, estoy seguro de que jugar con el equipo de sonido de mi iglesia tiene que ser una prioridad menor que, digamos, lo que sucede en las Naciones Unidas o una prueba nuclear en las instalaciones de Corea del Norte.

2. Atar a Satanás está sobre tu jurisdicción.

Satanás puede ser atado, sólo que no por ti. La tarea de atar a Satanás se le ha dado a un ángel (Ap. 20:1-3). Es una tarea bastante importante y una gran parte de la escatología depende en que se realice correctamente.
Judas advierte con severidad a personas precoces que presumen aventurarse por encima de su jurisdicción y encima de los seres angelicales malignos:
"No obstante, de la misma manera también estos hombres, soñando, contaminan su cuerpo, rechazan la autoridad, y blasfeman de las majestades angélicas. Pero cuando el arcángel Miguel luchaba contra el diablo y discutía acerca del cuerpo de Moisés, no se atrevió a proferir juicio de maldición contra él, sino que dijo: “El Señor te reprenda.” Pero éstos blasfeman las cosas que no entienden, y las cosas que como animales irracionales conocen por instinto, por estas cosas son ellos destruidos", Judas 1:8-10.
El propio arcángel Miguel no trató de atar a Satanás de la forma en que muchos tele-evangelistas fanfarrones lo hacen.
Incluso invocando el nombre de Jesús no garantiza que tu exorcismo funcionará. Los hijos de Esceva prueban esta hipótesis...
Hechos 19:13-16 dice: 
"Pero también algunos de los Judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: “Les ordeno que salgan, en el Nombre de Jesús a quien Pablo predica.” Siete hijos de un tal Esceva, uno de los principales sacerdotes Judíos, eran los que hacían esto. Pero el espíritu malo les respondió: “A Jesús conozco, y sé quién es Pablo, pero ustedes, ¿quiénes son?” Y el hombre en quien estaba el espíritu malo se lanzó sobre ellos, y los dominó y pudo más que ellos, de manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos".   
La próxima vez que seas tentado a mandonear a un espíritu en el nombre de Jesús, asegúrate de tener ropa extra en tu automóvil.

3. Dios tiene una mejor idea.

La Biblia no está escrita en código. Hay secciones escritas como descripción narrativa, que registran lo que sucedió en la historia. Y hay otras secciones narrativas escritas como mandamientos prescriptivos que se aplican a ti y a mí.
La única instrucción que se nos da como cristianos para confrontar las fuerzas espirituales de la oscuridad es Efesios 6. Nota su clara ausencia en lo que has visto en la televisión.
Efesios 6: 11 dice, "Revístanse con toda la armadura de Dios para que puedan estar firmes contra las insidias del diablo. …" y continua en el versículo 13, "Por tanto, tomen toda la armadura de Dios, para que puedan resistir en el día malo, y habiéndolo hecho todo, estar firmes".
Él luego enumera: el cinto de verdad, la coraza de justicia, el apresto para el evangelio de la paz, el escudo de la fe, el casco de la salvación y la espada del Espíritu que es la palabra de Dios, y la oración en todo tiempo en el Espíritu.
No requiere agua bendita.
Este artículo fue publicado en el blog de Clint Archer. Traducido por Felipe Orellano. 

miércoles, 12 de noviembre de 2014

8 Razones para amar la sana Doctrina


Recientemente hablé con un pastor, el pastor Eduardo, que me dijo con gozo que 450 personas dejaron su iglesia de 600. ¿Por qué estaba feliz?

Eduardo llevaba años predicando un mensaje de prosperidad y prometiendo sanidad a su iglesia. Y a su redil le encantaba. Pero luego dos de sus hijos murieron en un período corto de tiempo, uno de violencia y el otro de enfermedad.
Su mensaje de prosperidad empezó a desmoronarse.

 ¿Dónde estaba la bendición de Dios? ¿Por qué le estaba pasando esto?

Dios le reveló al pastor Eduardo que él estaba predicando un falso mensaje que hizo daño a su congregación y los dejó sin preparación al enfrentarse a la profunda realidad del sufrimiento. Predicar esta doctrina falsa parecía dar resultados a corto plazo, pero a la larga estaba llevando a la gente tras riquezas y bendiciones que la Biblia nunca promete, y quitando el enfoque de las promesas mayores de las Escrituras.
Eduardo aprendió a las malas que la iglesia necesita sana doctrina para poder enfrentar las complejidades de la vida y de la fe.  

¿Qué es la sana doctrina?
La doctrina es “enseñanza escritural de verdades teológicas”[1]. Añadir el término sano a doctrina aguza la definición con las ideas de “saludable” o “adecuado”[2]. Por tanto, una definición de lo que la Biblia quiere decir cuando habla de sana doctrina es la siguiente: 
La sana doctrina es la enseñanza bíblica y adecuada de verdades teológicas que llevan a la salud espiritual y a vidas transformadas tanto de los individuos como de la iglesia
La sana doctrina debe ser el contenido de cada sermón, de cada estudio bíblico, de cada canción y de cada libro que leamos en la iglesia. Y debemos amarla. Aquí hay 8 razones por qué hacerlo:

1. Debemos amar la sana doctrina porque Dios ama la sana doctrina.

Las Escrituras ordenan que los líderes  “retengan la palabra fiel que es conforme a la enseñanza” y que “sean capaces también de exhortar con sana doctrina y refutar a los que contradicen” (Tito 1:9). La sana doctrina fluye de las palabras de Dios y de su voluntad revelada en las Escrituras. Dios nos dio Su Palabra y sana doctrina para que podamos conocerle, amarle, obedecerle, y enseñar a otros acerca de Él y de lo que Él ha hecho por nosotros en Cristo. Amémosla porque le amamos a Él.

2. Debemos amar la sana doctrina porque hace madurar tanto a los individuos como a la iglesia.

La doctrina que no es sana trastorna la fe, extravía a la gente, y finalmente nos hace perder el tiempo, como le sucedió al pastor Eduardo. Enseñar sana doctrina lleva a la madurez espiritual, tanto en individuos como en la iglesia en su conjunto (Efesios 4:11-14). Conforme nos alimentamos de sana doctrina, vamos teniendo menos gusto por la teología que da comezón de oír pero que luego nos deja insatisfechos y necesitados de lo que verdaderamente necesitamos. La sana doctrina hace crecer nuestra fe y nos lleva a invertir el tiempo sabiamente para Cristo y Su Reino, haciendo madurar a la gente y a la iglesia a la imagen de Cristo.

3. Debemos amar la sana doctrina porque fluye del evangelio.

En 1 Timoteo 1:11, Pablo dice que la sana doctrina es “según el glorioso evangelio del Dios bendito”. El evangelio es un mensaje para ser proclamado y enseñado. La sana doctrina es la sustancia de la verdadera enseñanza del evangelio. Nuestro amor por el evangelio debería estar fuertemente atado con el amor por la sana doctrina, ya que comunica las verdades del evangelio que traen salvación a los oyentes (1 Timoteo 4:16).

4. Debemos amar la sana doctrina porque nos lleva a la santidad.

1 Timoteo 1:10 nos dice que existe una forma de vivir que es contraria a la sana doctrina. La doctrina correcta está ligada a la manera correcta de vivir, y esto es lo que quiere decir Pablo cuando habla del “pleno conocimiento de la verdad que es según la piedad” (Tito 1:1). La sana doctrina nos enseña acerca de un Dios santo y que está airado con el pecado, pero que nos ama lo suficiente como para sacrificar a Su Hijo en nuestro favor, para librarnos de ese pecado. La sana doctrina de un Dios santo produce gente santa.

5. Debemos amar la sana doctrina porque nos guarda de la falsa doctrina.

Las Escrituras apuntan a tres fuentes de doctrina: los demonios (1 Timoteo 4:1), los hombres (Mateo 15:9), y Dios mismo (Tito 2:10). La sana doctrina fluye de Dios mismo, y es incorruptible y dadora de vida. La sana doctrina es un ancla de verdad que nos guarda de ser “llevados de aquí para allá por todo viento de doctrina” (Efesios 4:14). El amor por la sana doctrina será un “escudo de verdad” contra las mentiras y las doctrinas del enemigo, que son rampantes hoy día, incluso en muchas iglesias.

6. Debemos amar la sana doctrina porque nos lleva a la acción.

Las Escrituras preparan a los hombres y a las mujeres para toda buena obra (2 Timoteo 3:17). Del mismo modo, una enseñanza sana de las doctrinas de las Escrituras cataliza tanto el servicio como el testimonio, al instalar una convicción profunda y un gozo real en la vida de los cristianos. Escuchar la verdad de las Escrituras enseñada claramente exaltará la misericordia y la gracia de Dios, lo cual hará que estemos agradecidos y obedezcamos Sus mandamientos para ser luz en el mundo y proclamar el evangelio, “adornando la doctrina de Dios nuestro Salvador” (Tito 2:7-10).

7. Debemos amar la sana doctrina porque esto significa amar a Cristo mismo.

Nada me hace tener que contenerme como cuando escucho a los cristianos decir: “no necesito doctrina, ¡solamente quiero amar a Jesús!”. Esta gente no entiende que la doctrina es la que nos habla de Jesús, que es la Verdad hecha carne (Juan 14:6). Jesús vino a predicar (Marcos 1:38). Su predicación incluía comunicar doctrina que proclamaba quién es Él y cómo deben vivir sus discípulos en relación con Él y con el mundo.

8. Debemos amar la sana doctrina porque al final nos lleva a la adoración.

Contemplar las verdades acerca de Dios y Sus obras entre los hombres nos hace maravillarnos con asombro de su bondad (Salmos 107). La adoración no es solamente el resultado de la doctrina: es la razón por la que la doctrina existe. Pablo ejemplifica esto concluyendo una de las porciones más ricas de las Escrituras en cuanto a doctrina con la siguiente doxología: "¡Oh, profundidad de las riquezas y de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33).

Dios quiere que la sana doctrina llene la iglesia con creyentes santos, que exalten y proclamen a Cristo y que maduren diariamente en el conocimiento de Dios y la obediencia a Él. 

El pastor Eduardo ha aprendido mucho desde que dejó de predicar el mensaje de prosperidad y comenzó a centrarse en enseñar las Escrituras. Aunque mucha gente ha abandonado la iglesia, nuevas personas han venido, ansiosas por escuchar la verdad. Los adolescentes que solían sentarse en la parte de atrás de la iglesia y enviar mensajes de texto durante el servicio se han movido ahora a las filas de adelante y han comenzado a servir y a alcanzar su comunidad. Este es un cuadro de la sana doctrina en acción. Enseñar sana doctrina es importante.

El lugar donde comienza la sana doctrina

Aunque estudiar doctrina en la iglesia local es una forma fantástica de crecer, quizás lo más importante que podemos hacer diariamente es estudiar las Escrituras con fidelidad y cuidado. Hemos visto que a menudo el crecimiento en la sana doctrina viene cuando la Palabra derriba las doctrinas que no son sanas, que están enraizadas en un marco teológico defectuoso, en valores culturales específicos, o simplemente en no leer las Escrituras en su adecuado contexto histórico, bíblico y literario.

Prestemos atención al mandamiento de Pablo en 2 Timoteo 1:13 y “retengamos la norma de las sanas palabras que hemos oído, en la fe y en el amor en Cristo Jesús”.


[1] Baker's Evangelical Dictionary of Biblical Theology
[2]  Entrada para ὑγιαίνω in Louw, Johannes P. and Eugene Albert Nida. Greek-English Lexicon of the New Testament: Based on Semantic Domains. electronic ed. of the 2nd edition. New York: United Bible Societies, 1996.

jueves, 6 de noviembre de 2014

5 Tips para Liderar Grupos Pequeños

1. Comuníquese temprano y con frecuencia, y luego sea consistente.

Un buen líder siempre está liderando. Si usted espera hasta la reunión para liderar, puede ser demasiado tarde. En esta era de la comunicación fácil, no hay motivos para que los líderes no puedan recordarle al grupo sobre las próximas fechas y asignaciones. Asegúrese de que todo el mundo sepa cuáles son las expectativas. Concluya cada reunión destacando lo que viene: ¿qué se debe leer?, ¿cuándo es la próxima reunión?, ¿dónde es la próxima reunión?, ¿quién estará al frente de la discusión? Entonces, antes de la próxima reunión envíe un recordatorio por correo electrónico (o llame, o envíe un mensaje de whatsapp, un tuit o un mensaje de Facebook). La gente olvida. La gente es perezosa. La gente anda ocupada. La gente necesita muchos recordatorios amistosos para permanecer en su tarea -especialmente los jóvenes.
En cuanto a la reunión en sí, respete el tiempo de las personas. Haga que las cosas comiencen prontamente y terminen en el tiempo acordado. Claro, a veces hay emergencias. Hay excepciones a casi todas las reglas. Pero la gente necesita saber que pueden contar con usted para que la reunión comience y termine a tiempo.
Siempre que sea posible, mantenga las cosas consistentes. El cambiar las fechas y las horas casi siempre conduce a la disminución del número de asistentes.
Pídales a las personas compromisos específicos. No haga todo usted mismo. Permita a alguien traer una merienda, a otra persona que organice la próxima parrillada, y a otra persona que inicie en oración la semana próxima. Esto no solo edifica a otros sino que también fomenta una mayor participación. El lograr que otros se comprometan es mejor que hacer invitaciones generales.

2. Planifique sus preguntas con tiempo.

Si su grupo consiste solamente de cristianos muy maduros que se conocen desde hace años, puede que tenga éxito con poca preparación. Pero la mayoría de los grupos no son así. (Y si es su caso, es probable que sea hora de mezclar las cosas un poco por el bien de los recién llegados y de los que empiezan a ser seguidores de Cristo). Asegúrese de que sus preguntas sean frescas y claras. Si no está seguro de lo que está preguntando, nadie más tampoco lo estará.
Si la selección que se está estudiando (en la Biblia o en un libro) es difícil de entender, es posible que necesite realizar una serie de preguntas de cuánto comprendieron. No les haga tan difícil el tema al punto de que solo los cristianos que hayan ido al seminario pudieran saber la respuesta. Y del mismo modo, no les haga muy obvio el tema (preguntas tipo "rellenar el blanco": "Entonces, Cristo murió por ti y por ________") para que todo el mundo se arriesgue con una respuesta.
No se quede en el mundo de las ideas. Haga preguntas que requieran análisis, síntesis y evaluación. Prepare preguntas finales que lleguen al corazón del tema.
Sea creativo en la forma en que expresa sus preguntas. No se limite a decir "¿Qué piensas?", o "¿Cómo te sientes acerca de esto?", o incluso "¿Cómo podemos aplicar esto a nuestras vidas?". Haga preguntas como:
·         ¿Qué cosa quisiera usted que cambie en su vida como resultado de este estudio?
·         ¿Qué nueva promesa se ​​puede llevar con usted para la semana?
·         ¿Qué ha aprendido acerca de Dios?
·         ¿Dónde has visto estas cosas vividas de esta manera?
·         ¿Cómo se relaciona esto con la cruz?
·         ¿Cómo se parece esto a nuestra iglesia, para bien o para mal?
·         ¿Dónde es esto una lucha para usted en su matrimonio?
·         ¿Qué le cuesta creer de la palabra de Dios?
Hay cientos de buenas preguntas que puede hacer en una determinada semana. Pocas de ellas vendrán a usted en el momento si no hay algún tipo de preparación.

3. Sea consciente de la dinámica de grupos.

Ser un líder es mucho más que la apertura y el cierre en la oración. Usted debe hacer todo lo posible para fomentar un ambiente cálido y acogedor en su grupo. Esto significa tomar en cuenta a la gente nueva. Los 30 minutos antes de iniciar el estudio pueden ser un verdadero tiempo de placer para los veteranos, pero para la gente nueva es un espacio para sentirse ansiosos e incómodos. Como líder, usted debe hacer todo lo posible para que se sientan a gusto. Hágales preguntas. Haga que el grupo se les introduzca. Tenga una dinámica preparada para alentar al grupo a compartir. Mientras menos personas se conozcan entre sí, se necesita estructurar más.
Tenga en cuenta que los recién llegados pueden no conocer su historia, su humor, o su teología. Una vez cometí el error de bromear en un pequeño pero maduro grupo acerca de no estar convencidos aún del pedobautismo (bautismo de infantes). Fueron bromas festivas entre mis amigos y yo, pero a las nuevas personas que lo visitaron les envió la señal (equivocada) de que los credobautistas no eran bienvenidos allí. Después pedí disculpas y les expliqué que solo estaba bromeando con mis amigos y que nos encantaría que ellos (la nueva pareja) estuvieran en nuestro grupo. Lo siento.
Una de las cosas más difíciles y más importantes que un líder debe hacer es tratar de incluir el mayor número posible de personas en la discusión grupal. Obviamente, el objetivo no es hacer que los miembros reservados se sientan avergonzados, pero a menudo los miembros reservados simplemente necesitan que se les pregunte. Un buen líder no permitirá que todos los debates sean dominados por las mismas dos o tres personas. Él tratará de lograr que hablen aquellos que no han dicho mucho. Puede que tenga que decir suavemente de vez en cuando, "Déjenme ver si alguien más tiene algo que añadir antes de que regrese con ustedes".
Un buen líder será sensible al estado de ánimo del grupo, para discernir si hay heridas, confusión, tristeza o frustración que necesiten ser abordados. No se limite a jugar al policía de tránsito. Sea un pastor.

4. Sepa cómo manejar el conflicto.

El peor temor de la mayoría de los líderes de grupos pequeños es tener que sofocar algún desacuerdo furioso. Afortunadamente, la mayoría de los grupos cristianos (en mi experiencia) son bastante agradables (casi hasta la exageración). El conflicto airado es poco frecuente, pero sucede. Dependiendo de las circunstancias, he aquí algunas de las cosas que usted puede querer decir en medio del desacuerdo:
·         Juan, suena como si estuvieras tratando de decir XYZ. ¿Te estoy entendiendo bien?
·         María, ha ofrecido una interpretación diferente. ¿Qué es lo que el resto de ustedes piensa? ¿Cómo debemos interpretar este versículo?
·         Sé que es difícil hablar de un tema tan controversial o doloroso, pero yo no creo que debamos huir del conflicto constructivo. Me encantaría escuchar lo que los demás están pensando.
·         Esta es una discusión importante, pero no está involucrando la participación de todo el grupo. Sería muy bueno si ustedes dos pudieran reunirse y continuar la conversación en otro momento.
·         Suena como que pude haber hecho algo que te haya molestado. ¿Por qué no hablamos de ello cuando acabe la reunión?
·         Chicos, estoy feliz de que tengamos desacuerdo en este grupo. Pero eso sonaba personal. Vamos a tratar de ser amables, incluso cuando algo nos apasiona.
Puede haber momentos en los que el líder tenga que ser aún más directo. Es posible que tenga que cerrar la conversación, de manera explícita corregir una interpretación equivocada, o reprender a alguien por hablar de una manera dura y poco edificante. Si bien no queremos líderes exaltados que empeoren el conflicto, tampoco podemos permitirnos "líderes" pasivos que pongan su deseo por complacer a la gente y el temor a los hombres por encima del bien de todo el grupo.

5. Planificar la oración.

Si usted espera que la oración simplemente suceda, tendrá oración a duras penas. No hay nada malo con 60 segundos de oración para comenzar y finalizar una sesión, si ese es su plan. Solamente sepa que sin preparación, eso es lo que casi siempre va a ocurrir. Tiempos efectivos de oración, ya sean cortos o largos, requieren planificación intencional. ¿Va a preguntar por peticiones de oración? Si es así, ¿cómo se asegurará que su tiempo de "oración" no es tiempo de compartir con casi nada de oración? ¿Cuáles son las peticiones de oración de las semanas anteriores que necesitan seguimiento? ¿Cuánto tiempo desea durar en oración? ¿Cuántas personas espera usted que oren?
Liderar la oración requiere una dirección clara. No tenga miedo de llamar a ciertas personas a orar (por lo general no los recién llegados). Recuérdele a la gente que sus oraciones pueden ser cortas (de hecho, es posible que desee animarles a ser cortas). Lleve a las personas a través de diferentes temas (familia, iglesia, país, mundo, etc). Si su tiempo de oración es generalmente breve, considere la posibilidad de reservar una reunión cada algunos meses para no hacer nada más que orar. Muchas veces hemos hecho esto en nuestro grupo, por lo general separando a hombres y mujeres durante estos tiempos más prolongados de compartir y de oración.
La mayor diferencia entre un pequeño grupo que es espiritualmente, relacionalmente, y bíblicamente edificante y uno que se siente como una incómoda pérdida de tiempo, es el liderazgo. Los buenos líderes no siempre obtienen buenos seguidores. Pero casi nunca sucede que usted tenga buenos grupos pequeños sin hombres y mujeres calificadas, sabios y fieles para conducirlos.
Publicado originalmente el 2 de septiembre 2014 para The Gospel Coalition. Traducido por Omar Jaramillo.


¿Por qué la tierra estaba desordenada y vacía?

  La creación En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la fa...