martes, 30 de septiembre de 2014

Religión no es lo opuesto a relación


La palabra religión viene del término “re-ligare”.  “Re” indica intensidad y “ligare” indica ligar o amarrar. Así que la palabra “religión” hace referencia a ligarnos de nuevo a nuestro creador.
La frase “el cristianismo no es religión, es relación”, da a entender que una relación con Dios y lo que conocemos como religión son cosas opuestas. En realidad son cosas que van de la mano en cierto sentido.

“La verdadera religión es una manifestación de una relación con Dios”

¿Por qué digo eso? ¡Porque lo dice la Biblia!

“La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones, y no dejar que el mundo te corrompa” (Santiago 1:27 NTV).
Toda la Biblia habla sobre religión, pero la carta de Santiago y la primera carta de Juan, hablan mucho sobre la religión como expresión de una relación.
Todo lo que habla Santiago se puede resumir de esta manera:
“Si eres cristiano, entonces vive como tal”.

Ese versículo nos enseña tres cosas:
  • Nuestra religión no es verdadera si no procuramos vivir como Dios quiere que vivamos (“La religión pura y verdadera a los ojos de Dios Padre…”). En otras palabras, si no vivimos cada día más como Jesús vivió, es porque no tenemos una relación con Dios (1 Juan 2:6).
  • La religión tiene que ver con hacer buenas obras (“…consiste en ocuparse de los huérfanos y de las viudas en sus aflicciones”). Estas buenas obras no las hacemos para ser salvos y acercarnos a Dios, sino porque Dios se acercó a nosotros y nos ha salvado. Derivan de tener una relación con Él y vivir en agradecimiento.
  • La religión tiene que ver con vivir en santidad (“… y no dejar que el mundo te corrompa”). Si amamos a Dios nos apartaremos del pecado porque Dios es lo más valioso y nos satisface realmente.
Entonces tenemos que lo que hemos llamado como religión, nos lleva a profundizar más de alguna manera en nuestra relación con Dios. Una relación que tenemos por gracia, no por algo que hagamos. 

El cristianismo no se trata de cuanto hacemos, sino de cuanto Dios ha hecho. Y eso nos mueve a actuar. Eso nos mueve a estar agradecidos.

Puedes tener religiosidad sin relación, pero no puedes tener relación sin tener una verdadera religión. 

Cuando tienes una relación con Dios, tienes religión. Una relación con Dios en donde no se manifiesta amor en nosotros, no es una genuina relación con Dios.
Yo llamo religiosidad a cuando una persona pretende acercarse a Dios mediante sus obras (nótese que uso la palabra religiosidad; no religión). Eso es despreciar a Jesús, un acto de orgullo terrible, y algo bastante tonto porque hagamos lo que hagamos jamás merecemos a Dios.

Por otro lado, hay personas que dicen que viven “una relación, no una religión”, pero parece que dijeran eso para excusarse porque nunca leen la Biblia, no se congregan, no tienen una vida activa de oración, no tratan al prójimo como quieren ser tratados, aman las cosas que ama este mundo corrompido, etc. Aunque ellos a veces hacen cosas que Dios ordena que hagan, para ellos es una carga pesada y por eso son demasiado inconstantes en su servicio. Hacen las cosas “buenas” por motivos incorrectos y no se arrepienten de sus pecados. A pesar de todo eso, se creen en una relación con Dios porque dicen que la tienen.

Si en verdad vivimos una relación con Dios, eso se expresa en la religión del amor de manera creciente. Eso lo habla el apóstol Juan en su primera carta. ¡Así que en la verdadera religión no hay lugar para las excusas!


Repiensa tu relación y tu religión
 No todo el que me llama: “¡Señor, Señor!” entrará en el reino del cielo. Solo entrarán aquellos que verdaderamente hacen la voluntad de mi Padre que está en el cielo. — Jesús (Mateo 7:21 NTV)
Esas son palabras mayores que debemos tomarnos en serio. Confieso que por mucho tiempo me creí cristiano cuando en realidad no lo era y por eso hoy te animo a que examines tu fe (2 Corintios 13:5).
Es necesario que comprendamos que el amor que damos a los demás y a Dios, es la consecuencia de estar siendo satisfechos por Él. Por eso amamos al prójimo y le servimos, y por eso servimos a Dios y hacemos actos religiosos que Él nos ordena hacer y que son para nuestra edificación espiritual.

Todo eso es amar, y tal y como dice Chesterton “Que vuestra religión sea menos una teoría y más un idilio de amor”.

En conclusión para resumir, Dios ordena en Su palabra que cumplamos a cabalidad sus ordenanzas únicamente para nuestro beneficio, ya que Dios nos ama sin medida y todo lo hace para nuestro bien, entonces si tenemos por mandato de Dios que cumplir ciertas normas, reglas y parámetros debemos hacerlo sin dudar, porque Él lo manda y no porque nuestro estado emocional nos impulse a hacerlo o no, son principios que debemos cumplir y ejecutar religiosamente y de eso no debe caber duda, por tal motivo para poder tener una relación con Dios primero debemos tener una Religión para con Él.

Recordemos:
Religión no es lo opuesto a relación.

Fuente: ¿El Cristianismo es Una Relación o Una Religión?



viernes, 26 de septiembre de 2014

"Todo lo puedo en Cristo que me fortalece."


Otra versión lo traduce así: "Y a todo puedo hacer frente, pues Cristo es quien me sostiene".
Ahora, cuando Pablo dijo todo ¿quiso decir literalmente todo?
Por supuesto no se refería a cualquier acción que uno pueda realizar, fuera ésta apropiada, prudente o imprudente.
Tengamos en cuenta que Pablo dijo todo lo puedo en Cristo, es decir, unido a Cristo, en el contexto de la voluntad de Cristo para su vida.
Para cualquier cosa que Cristo tenga en Su plan y propósito para que usted lleve a cabo, Él le proporcionará el poder y la fuerza para realizarla. Para cualquier don que Él le ha dado, Él le dará a usted el poder necesario para ejercitar ese don.
Un don es una manifestación del Espíritu de Dios en la vida del creyente. Mientras usted actúe unido a Cristo, usted tendrá esa fuerza, ese poder.
Y eso fue exactamente lo que Pablo quiso decir en la frase Todo lo puedo en Cristo.  Esa es la vía, ese es el camino que usted debe seguir. Recuerde que usted es miembro de Su cuerpo, que es la Iglesia; Él es la cabeza del cuerpo y usted tiene que actuar en el contexto de Su voluntad y del propósito que Él tiene para su vida.
Su voluntad es como la vía de un tren, es como el camino y la dirección que usted debe seguir.
O sea, recapitulando, Pablo no estaba diciendo que podemos hacer la totalidad de las cosas que nos propongamos hacer. Pero, sin lugar a dudas, sí podemos llevar a cabo toda aquello que Dios tenga preparado para que hagamos desde que nos salvó, hasta que nos lleve fuera del mundo.
Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.
 Con toda seguridad, esto no significa que Él coloca en nosotros un poder ilimitado para hacer lo que queramos.
Él es el que nos proporciona las fuerzas, El que nos capacita para cumplir todo aquello que esté previsto en Su voluntad para nuestra vida. Cuando actuamos de esa manera, unidos a Cristo, somos como el tren avanzando sobre la vía, es decir, que somos irresistibles.
Ningún factor humano puede detenernos. Pero en el mismo momento en que nos apartemos o desviemos de esa posición gloriosa que tenemos, saliéndonos de la esfera de la voluntad de Dios, ya sea por pecar, por pretender actuar bajo nuestra propia voluntad, fracasaremos, no llegaremos a ninguna parte y lo que hagamos se convertirá en ruinas.
Pero si permanecemos en las vías divinas, podremos, como el tren, llegar a su destino y cumplir el propósito de Dios.

Recordemos que el Señor Jesucristo dijo en Juan 15:7, “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queráis y os será hecho.” En consecuencia, antes de pedirle algo a Dios, asegurémonos del lugar en que estamos. Porque resulta esencial estar bajo Su voluntad. Y para conocer la voluntad de Dios, es esencial conocer la Biblia.

lunes, 22 de septiembre de 2014

¿Hablando con Dios?

— (Evangélico) Yo declaro que AHORA se abren sobre mi vida las ventanas de los cielos y recibo las bendiciones de Dios para mis finanzas…
— (Dios) Primero que nada, ¿sabes qué es el cielo?
— ¡Lo declaro en el nombre de Jesús!..
¿No has leído bien las palabras de mi Hijo, cierto? Yo quiero darte algo que vale más que todo el dinero.
— Lo declaro, lo declaro, lo declaro…
Aló. Escúchame: Las palabras tienen poder, pero las cosas no funcionan como tú crees que funcionan. Yo no soy un simple genio mágico y la fe es más que repetir palabritas. No crees en mí, sino en la metafísica que te ha enseñado un falso pastor. Si creyeras en mi hijo, pensarías diferente.
— ¡Y ahora arrebato TODO lo que el diablo me quitó!..
Si creyeras de verdad en mi Hijo y no en una idea retorcida que tienes de él, no tendrías que “arrebatar” nada al diablo porque todo en tu vida estaría en MIS manos. Además, el diablo no te hace caso a ti.
— Y hago un pacto ante Dios para ver su bendición y su mano en mi vida…
¿Has leído la Biblia? En ningún momento acepté un pacto propuesto por algún hombre. ¿Qué te hace pensar que yo aceptaría un pacto que viniera de ti?
— ¡Y lo hago en el nombre de Jesús!..
Mira, “en el nombre de Jesús” no son palabras mágicas. Orar en el nombre de Jesús es orar en Su naturaleza, y eso solo es posible si tuvieras mi Espíritu en ti y no vivieras en un placebo. ¿Crees que Jesús oraría como oras tú?
— Y ahora llevo mi ofrenda al altar para ver Su mano en mi vida…
Escúchame, yo ya di la mayor ofrenda. Deja de aferrarte a tu orgullo.
— LO DECRETO, LO DECRETO , LO DECRETO!!!…
Eres un terco y me has ignorado a pesar de que te amo. Mi misericordia es mayor que todo lo que tú amas, pero tú no lo ves porque decides seguir siendo ciego y sordo. ¿No quieres hacer mi voluntad? Entonces sigue haciendo la tuya.

— ¡AMÉN!.

domingo, 21 de septiembre de 2014

5 Frases Que Dicen Los Falsos Maestros (Para Que Los Cristianos se Queden en Sus “Iglesias”)

Jesús enseña que el Espíritu Santo está con nosotros para guiarnos a toda verdad (Juan 14:26). Es por eso que el Espíritu ha llevado a cristianos, por generaciones, a escudriñar más la Palabra de Dios y huir de lugares en donde se predican herejías disfrazadas del evangelio y no hay celo por la verdad.
Los falsos maestros odian eso. Detestan ver cómo la gente que ama a Dios abandona sus pseudo-iglesias y se van a iglesias de verdad. Estos pastores de mentira son autoritativos y suelen mentir para que las personas no se vayan de sus congregaciones.
Por lo general predican un falso evangelio o medio evangelio (la parte que al hombre carnal le gusta) para atrapar a la gente en sus redes, pero cuando por la gracia de Dios algunas de esas personas son guiadas por el Espíritu Santo y ven cuál es la verdad revelada en la Biblia, estas son algunas frases que escucharás decir a esos falsos pastores:

1. “No existe iglesia perfecta”.

Eso es una media verdad dicha para hacerte creer que en todas partes vas a encontrar problemas doctrinales y gente que no vive lo que predica.
Aunque no existe una iglesia perfecta, sí existen iglesias saludables. Congrégate en una que sea así: Una iglesia que esté firme y clara en el evangelio, en la doctrina principal, y que busque tomarse la Biblia en serio a pesar de que tal vez posea errores doctrinales en asuntos secundarios.
Esa iglesia saludable es una iglesia conforme al corazón de Dios… y por eso Dios la ve perfecta gracias a la obra consumada de Jesús en la cruz.
2. “Tienes que sujetarte a mí”.
La sujeción es un asunto importante y estoy de acuerdo con la enseñanza bíblica de que en la iglesia debemos sujetarnos unos a otros, no todos a uno. En la Biblia leemos estas palabras para los pastores:
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” (1 Pedro 5:2-3)
Sin embargo, las palabras “tienes que sujetarte a mí” suelen ser favoritas de los falsos maestros.
Debemos considerar a quienes nos sujetamos porque sujetarse a alguien solo porque tiene un cargo de “autoridad” es necedad. Sujetarte a un falso pastor es como sujetarte a un ancla que te hundirá. Por eso Jesús habla repetidas veces sobre lo importante de guardarnos de los falsos maestros, y el mismo mensaje lo podemos ver a lo largo del nuevo testamento (Ver Mateo 7:15-23 y 1 Timoteo 4:1 entre muchos pasajes más).
Sobre este abuso — “tienes que sujetarte a mí” — 
Recuerda: Obedecer a Dios es más importante que obedecer a la gente (Hechos 5:29).

Huye por tu vida de una congregación en la cual los “líderes” manipulen a las personas y las obliguen a servirles. Eso no es liderazgo. Eso no es cristianismo.

    3. “A la gente que se va les va mal”.

    Esta es una de las falacias más tontas que un falso pastor dice para presionar a los hijos de Dios a que se queden en sus pseudo-iglesias.
    A mucha gente que se va de falsas iglesias le  va mal… si se van por motivos incorrectos. Pero tú, si has creído en el verdadero evangelio, eres un hijo de Dios y Su Espíritu te guía a toda verdad conforme a Su Palabra revelada, así que la voluntad de Dios se hará en tu vida (Romanos 8:28-30).
    Puedo asegurarte por experiencia personal y por testimonios de muchos amigos, que cuando un cristiano huye de una falsa iglesia no le va mal. ¡Al contrario! Huir de una congregación en donde no se predica la verdad es una de las mejores cosas que un cristiano puede hacer.

    4. “¡Juzgar es malo!”.

    Si Dios te guía a huir de una falsa iglesia, prepárate para oír a un montón de gente decir que juzgar es malo y que debes quedarte en donde estás.
    Sin embargo, la Biblia nunca dice que juzgar es malo, sino que debemos juzgar con justicia y sin hipocresía (Juan 7:24Mateo 7:3-5).
    ¿Has notado que las personas que suelen decir: “juzgar es malo”, son probablemente los que dan menos frutos de la verdad, son tolerantes a muchas cosas que claramente son abominaciones a Dios, demuestran poco conocimiento bíblico, o predican un falso evangelio? Eso no es casualidad.

    5. “Tienes que crecer donde fuiste plantado”.

    Con esta mentira los falsos pastores apelan al principio de la lealtad. Sin embargo, tienes que entender que si tú has visto la verdad gracias a Dios, conoces el verdadero evangelio conforme a la Biblia, y el Espíritu Santo te está guiando a otra parte, no eres cristiano por haber estado en una falsa iglesia: Eres cristiano A PESAR de haber estado en una falsa iglesia. (Aunque tampoco somos cristianos por congregarnos en una verdadera iglesia)
    No les debes la menor lealtad a falsos líderes que con sus malas enseñanzas estaban atentando contra ti. ¡Al contrario! Ahora que conoces la verdad, tienes que salir de allí por tu vida.
    Si eres un árbol que logró empezar a crecer saludablemente y firme en la verdad a pesar de estar en medio de tierra infértil y dañada, es solo por la gracia de Dios. No porque hayas sido más inteligente, y muchos menos porque un falso pastor haya hecho por accidente un buen trabajo, ya que los falsos pastores y las falsas iglesias son fábricas de falsos cristianos.
    Y si Dios te guía a otra parte para que sigas creciendo y sirvas más y mejor a tus hermanos en la fe, no es bueno excusarte diciendo que debes quedarte donde empezaste a crecer.
    Es mi oración que Dios siga guiándonos a toda verdad por amor de Su nombre y sea glorificado en nuestras vidas. 

    3 Preguntas Que Debes Hacer Cuando Lees la Biblia

    Puedo asegurarte que cuando te hagas estas preguntas y busques sus respuestas, te llevarás MUCHAS sorpresas y entenderás mejor la Palabra de Dios.


    Pregunta #1: ¿Cuál es el contexto histórico de esto?

    Por contexto histórico me refiero a lo siguiente:
    • El lugar en que fue escrito un texto.
    • Las personas a quienes es dirigido originalmente.
    • La fecha en que Dios inspiró el texto.
    • El autor a quien Dios usó y dirigió.
    Conocer el contexto histórico es súper importante porque así podrás entender muy bien por qué los autores escribieron de cierta manera bajo la dirección del Espíritu Santo, entre muchas cosas más que aprenderás.
    También es importante reconocer que muchos pasajes en la Biblia no tienen una implicación directa para nosotros, que ahora vivimos bajo la gracia y que no somos del Israel étnico, aunque igual tienen muchas implicaciones indirectas, reales y significativas, una vez que los entendemos mejor.

    Pregunta #2: ¿Cuál es el contexto bíblico de esto?

    Por contexto bíblico me refiero a lo siguiente:
    • Conocer qué dice el libro de la Biblia que lees, justo antes del pasaje que estudias.
    • Examinar si el pasaje realmente significa lo que a simple vista parece que significa.
    • Analizarlo a la luz de otros pasajes en la Biblia, que aborden el mismo tema, incluso los que parecen contradecirlo.
    Conocer cada día más el contexto bíblico de lo que lees, te impactará porque verás cómo la Biblia es perfecta y asombrosa. Además, muchas de tus dudas serán disipadas por la palabra de Dios y tus pensamientos estarán mejor fundamentados en la verdad.

    Pregunta #3: ¿Qué significa esto?

    Es asombrosa la cantidad de gente que nunca se pregunta “¿Qué significa esto?” cuando leen la Biblia. Por eso tenemos a personas que leen muchas veces pasajes como Efesios 2:8, pero creen que la fe es algo que ellos deciden tener o no.
    Dios no ha tartamudeado en Su Palabra, así que no es difícil entenderla si en verdad la leemos y nos hacemos las preguntas correctas gracias a Dios.
    Con esto me refiero a buscar entender:
    • Por qué está en las Escrituras y es importante.
    • Qué revela sobre Dios y el evangelio.
    • Cómo debe afectar nuestras vidas.
    Te animo a hacerte estas tres preguntas cuando leas la Biblia. Es mi oración que cuando lo hagas el Espíritu Santo te guíe a toda verdad y seas abrumado por la grandeza de Dios (Juan 16:13).

    sábado, 20 de septiembre de 2014

    El Evangelio en 6 minutos

    Por John Piper
    Traducción por Elvia Rodríguez

    ¿Qué es el Evangelio?

    Lo diré en una párrafo:
    El Evangelio es la noticia de que Jesucristo, el Justo, murió por nuestros pecados y se levantó de nuevo, triunfante por toda la eternidad sobre todos sus enemigos, para que ahora no haya condena para aquellos que creen sino solo un gozo eterno.
    Eso es el Evangelio.

    No puedes superar el Evangelio

    Nunca, nunca nunca superas tu necesidad de él. Nunca pienses en el evangelio como, “Esa es la manera en la que se salva y después se fortifica por dejándolo y haciendo cualquier otra cosa”.
    ¡No! Dios nos fortalece diariamente por medio del evangelio hasta el día de nuestra muerte.
    Tú nunca superas la necesidad de predicarte el evangelio.

    Cómo se fortalece el Evangelio

    Aquí hay un ejemplo, y lo uso no porque sea muy importante hablar de mi vida sino porque es por lo que he pasado y donde más puse énfasis en el último año en que experimenté el poder del evangelio para fortalecerme. (Muchos de ustedes están pasando por situaciones mucho más difíciles que el cáncer de próstata- mucho más difíciles).
    ¿Recuerdan los versos que compartí con ustedes en febrero pasado y que fueron muy fuertes para mi? Fue en el momento justo después en que el doctor dijo “creo que necesitamos hacer una biopsia,” cuando vino esa puñalada de miedo. Afortunadamente no duró mucho.
    Y después vino – ¿Qué? 1Tesalonisenses 5:9-10. No es mas que puro evangelio.
    Dios no te destinó para la ira sino para obtener la salvación por medio de nuestro Señor Jesucristo que murió por ti para que ya sea que despiertes o duermas tú vivirás con él.
    Estable. Paz como un río.

    El evangelio es perfecto para tus necesidades

    Eso es el evangelio—perfectamente a tiempo, perfectamente aplicado, perfectamente adaptado a mis necesidades. Por eso la Biblia está tan gruesa—porque son muchas las diferentes necesidades que tienes. Y hay lugares adecuados donde el evangelio se despliega para ti, así que si profundizas en el libro completo, siempre con un ojo en lo que Cristo ha forjado para ti y compró para ti en esta gruesa, gloriosa historia de la interacción de Dios con las personas, él te dará lo que necesitas.
    Por lo tanto, todo mi ser dice y espero decir hasta el día de mi muerte, “Ahora, para él que es capaz de fortalecerme, de acuerdo con el evangelio de Pablo, para él—para ese Dios—sea la gloria por siempre”.
    Dios entró en la historia en Jesucristo; él murió para destruir la fuerza del infierno, de la muerte, Satán y el pecado; y lo hizo por medio del evangelio de Jesucristo.

    Una petición para creer

    Yo sé que hay personas que están leyendo esto que no confían en Jesucristo y por lo tanto solo pueden esperar condena. Así que solo pediré contigo aquí al final, deja esa rebelión. Déjala. Y simplemente abraza al evangelio que Jesucristo, el Hijo de Dios, el Justo, murió por tus pecados. Él se levantó el tercer día, triunfante sobre sus enemigos. Él reina hasta poner a todos sus enemigos bajo su pie. El perdón de los pecados y el derecho de pararse con Dios viene libremente a través de él solamente, solo por fe.
    Pido contigo, no trates de ser fuerte en tu propia fuerza; ésta no estará contigo cuando la necesites. Solo una fuerza lo estará—la fuerza que Dios brinda de acuerdo al evangelio.
    No lo alejes.

    • Este texto es una transcripción editada del audio. Es extraído del sermón, “Dios nos fortalece por el Evangelio.”

    El deseo de crecer

    Primera Pedro 2:2 dice: “Desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis”. 

    Esa analogía no está hablando acerca de la leche de la Palabra en oposición a la carne 
    (1 Co. 3:2). 

    Pedro simplemente está diciendo: 

    “De la misma forma que los bebés desean la leche, tú debes desear la Palabra a fin de crecer”.

    ¿Cuánto desean los bebés la leche? 

    Si usted ha tenido uno, sabe bien que ellos van a llorar y patalear cuando quieren leche. Le tienen mucha devoción a la leche. Pedro nos dice que nosotros también tenemos que tener ese gran deseo por la Palabra. 

      ¿Cuán fuerte es su deseo por la Palabra? ¿Tiene usted que esforzarse para abrir la Biblia y leerla, o su corazón se siente atraído por ella? ¿Está creciendo? 

    Crecemos al alimentarnos con la Palabra de Dios. Todos no tenemos la misma capacidad para crecer, pero sea cual sea nuestra capacidad, la debemos usar por completo. Aunque todos tenemos diferentes habilidades, el Espíritu de Dios obra en nuestros corazones para ayudarnos a amar su Palabra y crecer al ritmo que podemos crecer. 

    Sería terrible escuchar a las personas decir: “Ya tengo suficiente teología. He escuchado tanta exposición de las Escrituras que tengo más de lo que necesito. Creo que lo voy a dejar”. Oro pidiendo a Dios que los miembros de mi iglesia nunca pierdan su deseo de crecer.

    En 2 Pedro 3:18 el apóstol dice: “Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo”. 

    Cuando crecemos, no solo estamos aprendiendo hechos y datos en un libro; estamos conociendo a Cristo mismo. 

    Primera Juan 2 dice que como un miembro nuevo de la familia de Dios, usted es un hijo y conoce al Padre (v. 13). Al crecer y hacerse un joven espiritual, la Palabra permanece en usted y “habéis vencido al maligno” (vv. 13-14). Primero conocemos a Dios en la forma más sencilla, luego nos familiarizamos con la doctrina. Maduramos y nos convertimos en un adulto espiritual cuando “conocemos al que es desde el principio” (vv. 13-14). 

    En otras palabras, usted no está simplemente aprendiendo doctrina, está aprendiendo  a conocer a Dios. Cuanto más conoce a Dios, tanto más se enriquece su compañerismo con Él. 

    Piense en la persona más maravillosa que usted haya conocido, y cuán bueno sería tener esa clase de relación creciente con el Dios santo e infinito del universo.

    Extracto del libro, “El plan del Señor para la iglesia” escrito por el Pastor John MacArthur y publicado por Editorial Portavoz. 

    El Mejor Amigo de un Falso Maestro

    El mejor amigo de un falso maestro es aquel que no lee bien su Biblia o es un perezoso para intentar hacerlo. Por eso cree en las charlatanerías de los lobos vestidos de ovejas que lo alejan del cielo y le acercan más al infierno. Es aquel que no entiende lo importante que es la verdad y no valora lo que habla Dios en Su Palabra.
    El mejor amigo de un falso maestro no sabe lo que se pierde al rechazar la verdad al preferir escuchar mentiras. Es alguien que se deja arrastrar por vientos doctrinales que buscan sacarle plata, plata y más plata. Cree que es más que vencedor porque le han dicho que dentro de él hay un campeón, pero en realidad es una víctima.
    El mejor amigo de un falso maestro es el que comparte lo que dice ese falso maestro. Es el eco de lo que Dios aborrece y condena. Da credibilidad a lo despreciable y condenable. Ayuda al falso maestro a engañar a más personas.
    El mejor amigo de un falso maestro es un fanático, que aunque le expliques bíblicamente por qué fulano es charlatán que le está haciendo daño, no cambia de parecer porque le han atrofiado el entendimiento. Se enojará contigo en vez de enojarse con el que le ha enseñado mentiras.
    El mejor amigo de un falso maestro es el ignorante que lo defiende sacando versículos de contextos y diciendo que “juzgar es malo”. Es el que dice que los cristianos debemos procurar la unión, pero no entiende la realidad de que no todas las personas que dicen ser cristianas en verdad lo son.
    El mejor amigo de un falso maestro no se enoja al ver que se predican herejías porque “hay que ser tolerantes”, pero sí se enoja cuando alguien denuncia al falso maestro porque eso es “causar confusión”.
    El mejor amigo de un falso maestro es un esclavo de su falta de sentido de la razón para escoger lo bueno. No conoce en realidad que es más importante obedecer a Dios que obedecer a la gente. No entiende que no todo lo que suena bonito es cristiano.
    El mejor amigo de un falso maestro será juzgado por Dios por haberle desobedecido, ya que Él nos llama en Su Palabra a cuidarnos de los falsos maestros… y no quieres estar en sus zapatos cuando eso suceda.
    El mejor amigo de un falso maestro necesita empezar a ser el mayor enemigo de un falso maestro: Alguien que proclame la verdad y viva para la gloria de Dios.

    ¿Cuáles son los requisitos para ser apóstol?


    La Palabra de Dios enseña claramente en muchos pasajes cuáles son los tres requisitos que una persona debe cumplir para tener el oficio de apóstol:
    1.- Haber sido testigo ocular de Cristo después de su resurrección. 
    (Hechos 1:22, Hechos 10:39-41, 1 Corintios 9:1, 1 Corintios 15:7-8).

    2.- Poder comprobar su apostolado con señales y milagros.
    (Mateo 10:1-2, Hechos 1:5-8, Hechos 2:42, Hechos 4:33, Hechos 5:12, Hechos 8:14, 2 Corintios 12:12, Hebreos 2:3-4).
    3.-Haber sido escogido personalmente por el Señor Jesucristo. 
    (Marcos 3:14, Lucas 6:13, Hechos 1:2, Hechos 1:24, Hechos 10:41, Gálatas 1:1).

    Obviamente, el primer requisito no puede ser cumplido por nadie en la actualidad. El apóstol Pablo enseña que él fue el último en ver a Cristo resucitado. “… "y al último de todos, como a un abortivo, me apareció a mí".(1 Corintios 15:3-8). Por lo tanto, hoy no hay apóstoles.
    Esto debería ser más que suficiente para que las personas que creen en los “apóstoles” de hoy dejen de hacerlo. Lamentablemente, parece que muchas de esas personas son más influenciables por lo que dicen algunos individuos que por lo que dice explícitamente la Palabra de Dios.

    A muchas personas les parece que los “apóstoles” de hoy cumplen con el segundo requisito porque supuestamente hacen señales y milagros. Sin embargo, aun cuando esos milagros fuesen ciertos, ese requisito no es suficiente porque existen otros dos. 
    Además, recordemos que Jesús enseña en el Sermón del Monte que es posible hacer milagros y señales aparentemente en su nombre, y a pesar de eso ir al infierno y nunca haber sido cristiano de verdad (Mateo 7:21-23).
    Los apóstoles no son necesarios hoy en día y eso lo enseña la Biblia:

    “Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo” (Efesios 2:19-20)



    jueves, 18 de septiembre de 2014

    ¿Qué significa “permanecer” en Cristo?

    Jesús dio el significado de la frase “permanecer en Cristo” cuando se comparó a una vid y a los creyentes como sus sarmientos: 

    “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí” (Juan 15:4). 

    Ese retrato nos ilustra la unión vital que existe entre cristianos y Jesucristo.

    La palabra “permaneced” básicamente quiere decir “quedarse”. Cada cristiano está inseparablemente enlazado a Cristo en todas las áreas de su vida. Nosotros dependemos de Él por la gracia y el poder para obedecer. 

    Nos fijamos obedientemente en Su Palabra para instruirnos en cómo vivir.  Le ofrecemos nuestra profunda adoración y alabanza, y nos sometemos a Su autoridad sobre nuestras vidas. 

    Los cristianos conocen a Jesucristo como la fuente y sustentador de sus vidas.

    Permanecer en Cristo es evidencia de una salvación genuina. 

    El apóstol Juan se refirió a esto cuando hablaba de profesantes quienes “Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros” (1 Juan 2:19). 

    Personas con fe genuina se quedarán—no se retirarán; no negarán a Cristo, ni abandonarán Su verdad. 

    Jesús reiteró la importancia de permanecer como símbolo de fe verdadera cuando dijo, 

    “Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos” (Juan 8:31).

    ¿Por qué la tierra estaba desordenada y vacía?

      La creación En el principio creó Dios los cielos y la tierra. Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la fa...